viernes, 6 de marzo de 2009

La nueva Quimantú y los clásicos olvidados: Historia y conciencia de clase

Julio Cortés ha escrito la siguiente nota en su blog sobre el libro Historia y conciencia de clase, de György Lukács, publicado recientemente por Editorial Quimantú.


Durante los mil días de Allende, una de las operaciones más exitosas de hegemonía socialista en la cultura fue la “nacionalización” de editorial Zig-Zag por el gobierno, para echar a andar la Editora Nacional Quimantú. Mientras Zig-Zag había vendido antes 1 millón de libros en 4 años y 8 meses, Quimantú logró vender en un año 5 millones de libros. Colección infantil Cuncuna, las series Nosotros los chilenos y Así trabajo yo y los Clásicos del Pensamiento Social fueron proyectos editoriales inusuales para los estándares de le época. Cada edición tenía un tiraje de a lo menos 50 mil copias, y que se vieron abruptamente interrumpidos aquel 11 de septiembre. Los libros aún circulan por ahí y han aguantado bien el paso del tiempo.

Dos décadas y media después, una nueva editorial Quimantú ha renacido. Mediante colecciones de precios que oscilan entre los mil y 4 mil pesos, se actualiza la idea de ediciones populares pero en un contexto bastante diferente. Tal vez la mayor diferencia es que mientras los “minilibros” de la antigua Quimantú estaban disponibles en todos los kioskos del país, la nueva se ha mantenido más o menos restringida a los dos lanzamientos masivos que han hecho y a una casi nula presencia en librerías.

De entre los libros que este proyecto editorial ha lanzado en los últimos meses hay 4 que me gustaría destacar, y que podrían ser considerados dentro de la amplia categoría de “clásicos olvidados” del pensamiento revolucionario del siglo que pasó. Mediante tal expresión me refiero en realidad a dos situaciones diferentes: por un lado, textos que fueron masivamente leídos y muy influyentes en ciertos momentos, y que luego han entrado en desuso y se han vuelto casi imposibles de encontrar (por dar dos ejemplos importantes: Marxismo y filosofía de Karl Korsch y Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión, de Víctor Serge). Por otro, aquellos textos que o bien nunca fueron editados o cuya circulación y popularidad han sido mínimas, pero que sabemos que merecen ser considerados, aunque sea retroactivamente, como “clásicos” (podría ser el caso del libro 4 en mi selección Quimantú: Historia del movimiento obrero chileno, de Valenzuela, del que he extractado varias partes anteriormente).

En el primer rubro, Quimantú ha hecho la gran labor de desenterrar y poner a circular 3 obras fundamentales: Historia y conciencia de clase, de György Lukács, los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui (que se ha calificado como la primera obra de “marxismo latinoamericano”, que no es lo mismo que “marxismo en América Latina”), y La conquista del pan, de Piotr Kropotkin (texto fundamental para un momento en que se requiere asumir de nuevo que el comunismo no es estatal, sino anárquico).

El de Lukács sí que tiene una historia extraña. Escrito a inicios de la década del 20 y publicado por primera vez en 1923, cuando el joven filósofo húngaro se había convertido hace poco al “marxismo”, representó para él una especie de “error de juventud” que le valió incluso ciertas retractaciones posteriores, y que sistematizó en su prólogo a la edición de 1967. Errores idealistas, subjetivismo y hegelianismo han sido algunas de las calificaciones usadas para desacreditarlo, pero no han servido para hacer disminuir ni un poco la importancia de esta versión lúcida, crítica y revolucionaria de la obra de Marx, que ha dado impulso a las corrientes más “izquierdistas” y antidogmáticas del marxismo del siglo XX.

Es difícil subvalorar la importancia de este libro. Cornelius Castoriadis, por ejemplo, en su momento más amargo de crítica del “marxismo”, decía que éste no parecía haber avanzado significativamente desde Historia y conciencia de clase. Y Guy Debord en los Comentarios a la sociedad del espectáculo (1988) señaló que en cuanto a sus avances en el manejo de las técnicas de dominación, la burguesía parecía haber estudiado al Lukács de “Legalidad e Ilegalidad” y sacado las lecciones correspondientes.

El cuerpo del libro está constituido por artículos que Lukács publicó en revistas como Kommunismus, durante la oleada revolucionaria que sacudió a Europa central y del este luego de la Revolución rusa de 1917. En su autocrítica de 1967, Lukács dice: “nuestra revista contribuía al sectarismo mesiánico porque aplicaba el método más radical en todos los asuntos, proclamando en todos los campos una ruptura total con las instituciones y las formas de vivir heredadas del mundo burgués”.

Pese a que posteriormente Lukács se asimiló a las orientaciones oficiales del Komintern, su obra juvenil, junto a la de otros filósofos marxistas como Karl Korsch, sigue siendo un baluarte de las tendencias conocidas como “comunismo de izquierda” y el “consejismo”. En sus Memorias de Karl Korsch, su viuda Hedda recuerda la relación entre ambos: “El hecho de que Lukács estaba en el Partido Comunista y Korsch se había ido del mismo, no afectó la relación que los unía; ambos se consideraban comunistas críticos. En la nueva introducción a Marxismo y filosofía escrita en 1929, Korsch dijo que los puntos de coincidencia entre él y Lukács eran menos de lo que él creía originariamente. En esto hacía referencia a las posiciones diferentes que tenían sobre Rusia. Este desacuerdo, más que cualquier cuestión filosófica, era la fuente principal de las divergencias entre ellos”.

En el primer texto, “¿Qué es el marxismo ortodoxo?”, Lukács defiende el método dialéctico y la perspectiva de la totalidad como los componentes que definen en realidad al pensamiento marxista. La relación entre teoría y praxis, y la categoría de “totalidad concreta” son explicadas de una manera que va en paralelo al ataque de Lenin y Luxemburgo contra el marxismo adulterado de la II Internacional.

“Esta concepción dialéctica de la totalidad, que se aleja en apariencia de la realidad inmediata y que construye esa realidad de una manera en apariencia ‘no científica’, es, de hecho, el único método que puede captar y reproducir la realidad en el plano del pensamiento. La totalidad concreta es, pues, la categoría auténtica de la realidad”. Para Lukács, es ese método lo que define al marxismo ortodoxo, que “implica la convicción científica de que con el marxismo dialéctico se ha encontrado el método de investigación justo, de que este método sólo puede desarrollarse, perfeccionarse; porque todas las tentativas de superarlo o de mejorarlo tuvieron y no pueden dejar de tener otro efecto que hacerlo superficial, banal, ecléctico”. Para Lukács, entonces, el marxismo ortodoxo no significa “una adhesión sin crítica a los resultados de la investigación de Marx, no significa un acto de ‘fe’ en tal o cual tesis”. El marxista ortodoxo podría tranquilamente seguir siéndolo aunque rechazara totalmente algunas tesis de Marx a la luz de nuevos resultados de la investigación (Lukács, “Qué es marxismo ortodoxo”, en Historia y conciencia de clase). Curiosamente, esta definición de marxismo ortodoxo podría calzar con lo que desde otro punto de vista es definido como “revisionismo”. Veamos, por ejemplo, la definición suministrada en el Diccionario del militante obrero: “Hoy se llama “revisionista” a todo aquel marxista que no acepta la teoría de Marx en bloque. Así, el revisionista sería el antitético del dogmático. Se usa impropiamente como sinónimo de reformista”.

Las posiciones de Rosa Luxemburgo son analizadas muy críticamente por Lukács en dos textos del libro: “Rosa Luxemburgo como marxista” (o “El marxismo de Rosa Luxemburgo”, que es como a otras idiomas se ha traducido) y las “Observaciones críticas a su Crítica de la Revolución Rusa”. Pese a las críticas que le dirige, el autor llegó a reconocerla como la más importante sucesora de Marx hasta ese momento: “el único discípulo de Marx que haya desarrollado realmente la obra (de Marx) tanto en el plano de los hechos económicos como en el nivel del método”.

“Legalidad e ilegalidad” es una magistral exposición de la postura comunista y revolucionaria ante el Estado y el Derecho. Debiera circular ampliamente en el ambiente jurídico crítico, como una pieza maestra en el abordaje de las implicancias prácticas de la teoría (marxiana) de la ideología. Dado que el Estado y el Derecho son, en el marxismo clásico, partes integrantes de la super-estructura, el abordaje marxista de ambos fenómenos ha sufrido, durante el apogeo del marxismo vulgar, una subestimación en tanto meros “reflejos” de lo que ocurre a nivel de las relaciones de producción. Lukacs, como buen marxista dinámico, tiene una visión más amplia: “la ideología no es solamente un efecto de la organización económica de la sociedad, es también la condición de su funcionamiento pacífico”. Al naturalizarse en el funcionamiento social las instituciones jurídicas propias del mundo burgués, la violencia originaria que implica el capitalismo queda oculta. Por eso, “condición de una franca actitud revolucionaria respecto del Derecho y el Estado” es el “descubrir bajo la máscara del orden jurídico, el aparato de coacción brutal al servicio de la opresión capitalista”.

La consecuencia más importante de la mirada lukacsiana frente a la ley, al orden jurídico, es su posicionamiento “externo”: una “independencia de espíritu comunista frente al Estado y el Derecho”, donde legalidad e ilegalidad son cuestiones tácticas. Por el contrario, en el “romanticismo de la ilegalidad” se le rinde culto, de manera invertida, al derecho burgués puesto que éste aun es capaz de “influir interiormente la acción”, por lo que conserva “pese a todo, su carácter esencial de valor y obligación”.

La pieza más larga y densa de este libro es “La cosificación y la conciencia del proletariado”, que en los 60 sirvió para otorgar un énfasis nunca antes visto en el problema de la “alienación” (al punto que el viejo Adorno llegó a decir en sus clases del '68 que prefería ya no usar mucho ese término). La centralidad de los temas de la alienación y el fetichismo de la mercancía diferencian este “marxismo” del que fuera dominante desde la II Internacional y durante gran parte del siglo XX. Lejos de ser un problema “metafísico”, para Lukács “no es en modo alguno casual que las dos grandes obras maduras de Marx dedicadas a exponer la totalidad de la sociedad capitalista y su carácter básico empiecen con el análisis de la mercancía. Pues no hay ningún problema de ese estadio evolutivo de la humanidad que no remita en última instancia a dicha cuestión, y cuya solución no haya de buscarse en la del enigma de la estructura de la mercancía”.

No resulta causal que en el mismo año 1967 (en que Lukács escribió su gran retractación con ocasión del prefacio a la reedición de Historia y conciencia de clase), en el libro fundamental del situacionista Guy Debord, La sociedad del espectáculo uno de los primeros capítulos se abriera con esta cita del libro de Lukács: “La mercancía no puede ser comprendida en su esencia auténtica sino como categoría universal del ser social total. Solo en este contexto la reificación surgida de la relación mercantil adquiere una significación decisiva, tanto para la evolución objetiva de la sociedad como para la actitud de los hombres hacia ella, para la sumisión de su conciencia a las formas en que esa reificación se expresa... Esta sumisión se acrecienta aún por el hecho de que cuanto más aumentan la racionalización y mecanización del proceso de trabajo, más pierde la actividad del trabajador su carácter de actividad, para convertirse en actitud contemplativa”.

No hay indicaciones sobre la versión o traducción usada en esta nueva, oportuna y económica edición (que, en todo caso, es muy diferente de la edición en Grijalbo). Viene una presentación muy breve del Grupo de Estudios Marxistas (cuya existencia ignoraba hasta ahora), y otra bastante detallada de Carlos Pérez Soto, un ex estalinista bastante inteligente que predica un marxismo hegeliano para el siglo XXI y al cual no sabría muy bien como clasificar (dentro de la amplia y bella fauna del marxismo y los marxistas en todas las variedades que se cultivan en este mundo).

jueves, 5 de marzo de 2009

Editorial Quimantú publica uno de los clásicos del marxismo

El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte
Karl Marx
Santiago, Editorial Quimantú, 2008
166 páginas
Colección Papeles para Armar / Serie Papel Lustre, nº 4
$1.500




Esta obra es uno de los textos necesarios para una primera aproximación al pensamiento de Karl Marx, al mismo tiempo que permite apreciar la brillantez de su autor. En efecto, fue escrito inmediatamente después del golpe de Estado ocurrido en Francia en diciembre de 1851, y publicado al año siguiente en la revista norteamericana Die Revolution.

A pesar de ser escrito tan próximo a los sucesos que analiza, y con la premura que implicó el hecho de ser publicado en una revista, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte es una de las obras de Marx que permiten conocer en detalle su concepción de la revolución social, de los procesos históricos, así como la manera de comprender los fenómenos políticos, en definitiva, permite comprender con claridad lo que se ha definido como materialismo histórico.

Pero, además, permite apreciar la complejidad de lo social, al precisar que la lucha de clases se funda en una contradicción fundamental pero que, en el desarrollo de la misma, existe una diversa multiplicidad de hechos y actores que deben ser también analizados de manera articulada. De esta manera, es posible comprender, por ejemplo, siguiendo el análisis que realiza Marx, la manera en que se constituye una formación social determinada, y precisar el comportamiento en ella de las distintas fracciones sociales en pugna.

En definitiva, en este libro se encuentran claramente expresados los elementos fundamentales de su teoría política, entre otros, el hecho de reconocer a la república parlamentaria como la mejor forma de dominación política de la burguesía, no obviando el hecho de que cuando esa forma de dominación es fuertemente cuestionada, surge una nueva forma, expresada en el "Partido del Orden", esto es, el Ejército y las Fuerzas Armadas. En ese sentido, además, es un libro importante para comprender de mejor manera la historia de las últimas décadas en Chile.

Sin embargo, como todas las obras del pensamiento marxista, no es un libro para buscar en sus páginas respuestas mecánicas a nuestra realidad; de hecho, ya lo advertía el propio Marx a sus contemporáneos, cuando escribe en este libro: "La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneración supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse de su propio contenido. La revolución del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido".

De este modo, hoy, al igual que antes, pensar en la realidad desde el marximo implica necesariamente reflexionar y actuar mirando hacia el futuro.

martes, 3 de marzo de 2009

La guerra del agua: el triunfo de un pueblo

Nosotros somos la Coordinadora
Óscar Olivera, Raquel Gutiérrez y muchos otros
Santiago, Editorial Quimantú, 2008
152 páginas
Colección Con-Fianza
$2.500





Este libro describe el proceso que permitió que el pueblo de Cochabamba, en Bolivia, lograra derrotar a la empresa transnacional Bechtel, en sus intentos de privatización del agua.

En sus páginas se expone desde la perspectiva de diversas subjetividades los hechos ocurridos y vividos por campesinos, trabajadores, organizaciones de base urbanas, ancianos, jóvenes y niñas en Bolivia, desde la creación de la Coordinadora de Defensa del Agua y de la Vida (1999, Cochabamba) hasta el año 2008 con Evo Morales como presidente de la República. Contiene, además, comunicados emitidos por la Coordinadora durante la guerra del agua y recoge las discusiones, las metodologías y formas de poder construidas en la organización, así como una completa cronología del conflicto y un glosario de las siglas citadas en el texto.

Este libro constituye el registro documental y testimonial más completo sobre el proceso político y social vivido en Cochabamba, conocido como la Guerra del Agua. En sus páginas no sólo es posible conocer elaboraciones como la Propuesta de tesis política al XVII Congreso de la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia, sino también diversas entrevistas y testimonios que dan cuenta de los alcances de este proceso, como la conversación realizada con Luis Sánchez Gómez, elegido por voto popular para integrar el directorio del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SEMAPA).

Óscar Olivera es un destacado dirigente sindical que ha sido el máximo dirigente de la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia (CFTB), entre 1989-1990 y, desde 1993 a la fecha, es el secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba.

Raquel Gutiérrez Aguilar es méxicana, matemática y doctora en Sociología por la Universidad Autónoma de Puebla, activista social en México y Bolivia. Profesora-Investigadora del Centro de Estudios Andinos y Mesoamericanos.

Ellos escribieron este libro, junto a hombres y mujeres que han participado con sus opiniones y análisis dentro de la Coordinadora.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Presentación de La revolución de los pingüinos, de Juan Vásquez

El martes 6 de enero se presentó el cómic La revolución de los pingüinos, de Juan Vásquez Pastene. Esta actividad se realizó en el Salón Blanco del Museo Nacional de Bellas Artes. Acá, algunas imágenes de dicho evento.

martes, 24 de febrero de 2009

Anarquía y experiencia escénica

Interesante y refrescante reflexión propone el brasileño Moysés Aguiar en su ensayo Teatro de la anarquía. Un rescate del psicodrama, lanzado la semana pasada en el Centro Cultural El Sindicato. Un título perturbador porque, sin proponérselo, pone en entredicho todas las fórmulas escénicas rígidas, junto con sustentar el valor del psicodrama, en los niveles terapéutico, pedagógico y comunitario, y del teatro espontáneo. En esta vertiente, actor y autor se funden en el personaje, mientras que público y director son vividos por la misma persona, con la improvisación como instrumento artístico. Por estas razones, Aguiar dice que el teatro espontáneo sale al rescate de la solidaridad perdida.

¿Pero qué implica el concepto "teatro de la anarquía" con que se titula este libro? Una experiencia escénica pedagógica antecesora del psicodrama cuyo objetivo era despertar la conciencia y apropiarse del conocimiento a través de un camino válido para cada persona.

Escasos son los textos sobre teatro que se publican en nuestro país. La obra de Aguiar, que alude a las múltiples relaciones que existen entre teatro y vida, llega en momentos en que ese vínculo que da sentido al trabajo escénico parece algo perdido y deteriorado en el ámbito nacional.
  • (Leopoldo Pulgar Ibarra, La Nación, martes 27 de enero de 2009)

domingo, 22 de febrero de 2009

Militares constitucionalistas

Contra Bachelet y otros es el título del libro del periodista Marco Fajardo, publicado por Editorial Quimantú. Contiene, según dice en su portada, "algunas historias sobre el golpe militar al interior de las Fuerzas Armadas y de Orden". Pero es mucho más. Toma el nombre del proceso militar que instruyó la Fach contra el general Alberto Bachelet Martínez y otros oficiales, suboficiales y clases que intentaron oponerse al golpe militar, resistir o hacer presente su disconformidad con la sublevación, para constituirse en una panorámica de la represión a los militares constitucionalistas al interior de las distintas ramas de las FF.AA., Carabineros e Investigaciones.

El autor sintetiza y articula materiales conocidos y agrega otros obtenidos especialmente a través de entrevistas. Militares, carabineros y detectives también fueron reprimidos. Muchos, torturados. Varios fueron condenados a muerte por sentencias que no se acplicaron, debido a la presión internacional. Otros fueron asesinados. Denigrados y humillados, se les expulsó de las filas. Privados de sus derechos y beneficios institucionales, muchos tuvieron que exiliarse.

El golpe del 11 de septiembre de 1973 fue organizado y encabezado por un grupo de generales y almirantes de fuertes convicciones reaccionarias influidos por la Doctrina de la Seguridad Nacional, que habían conocido en las escuelas norteamericanas de instrucción militar o a través de intercambios. Muchos tenían tendencias fascistoides. Ese grupo actuó sobre una oficialidad vacilante. Parte de ella era proclive a una intervención castrense ordenadora, no necesariamente un golpe de Estado ni una represión brutal, y una minoría constitucionalista, muy pequeña, estaba dispuesta a manifestar su oposición siempre dentro de los marcos disciplinarios.

Este libro es un relato documentado, vivaz y de utilidad para la recuperación de la memoria en peligro de perderse y que necesita -todavía- ser ampliada e investigada más a fondo. Es también una crítica a la falta de reconocimiento institucional y social a los militares "constitucionalistas", que deberían ser asumidos como ejemplo ciudadano en contraste con los militares que traicionaron su juramento y cometieron atrocidades injustificables. A más de treinta y tres años del golpe, las FF.AA., Carabineros e Investigaciones han hecho poco en materia de reconocimiento y rehabilitación. Nada en cuenta a destacar a los "constitucionalistas" como los militares que efectivamente cumplieron su deber y arriesgaron su vida en defensa de sus convicciones y postura ética. La Fach ha sido la institución que más ha avanzado en esta materia, seguida por Carabineros, Investigaciones y, finalmente, el Ejército y la Marina, esta última la más renuente.

El libro Contra Bachelet y otros es también una voz de alerta. No ha habido cambios profundos en las instituciones armadas y de orden. Siguen imperando visiones antipopulares y formas de entrenamiento y disciplina que hacen temer que los horrores del golpe y la dictadura puedan repetirse. Como dice en el prólogo el historiador Freddy Timmermann, "no nos hemos dado cuenta aún que convivimos en nuestra propia casa, a la vuelta de la esquina, con un poder genocida tal, que más de una vez se ha desbordado hacia nosotros, los civiles".
  • (Antonio J. Salgado, Punto Final, número 630, 15 de diciembre de 2006, p. 20)

viernes, 13 de febrero de 2009

Quimantú y la publicación de la primera novela de Rodrigo Ramos Bañados

Daniel Rojas Pachas ha escrito el siguiente comentario sobre la novela Alto Hospicio, de Rodrigo Ramos Bañados:


Hace unos meses en la red de diarios digitales de Chile, publiqué una nota sobre el interesante proyecto novelístico titulado Alto Hospicio del escritor y periodista antofagastino Rodrigo Ramos Bañados, en ese entonces la obra ya había concluido, se hallaba cerrada como serie de aparición periódica en su blog homónimo y prometía en un último post; una eventual edición en papel por parte del grupo Editorial Quimantú . En diciembre del año recién pasado, esa promesa llegó a destino, el libro estaba editado. Unas semanas más tarde, la obra estaba en mis manos cortesía del autor.

Disfruté su lectura, aún cuando ya conocía la historia a plenitud gracias a la red, y es que la experiencia que uno vive al toparse cara a cara con un libro, siempre es especial; sobre todo si la obra que se disfruta goza no sólo de calidad y brío en su contenido, sino que en lo relativo a su edición, se percibe un respeto pleno a la elección y libertad creativa del publicado. El trabajo de Editorial Quimantú es sobresaliente, pues sin transgredir su principio base que aboga por no castigar al lector con el precio de sus libros, presenta un óptimo diseño de portada e impresión y lo más importante, respeta a cabalidad las condiciones particulares del título de R.R.B; al ser una obra nacida al alero del formato epistolar que permiten los blogs.

Intención que en primer lugar demuestra una madurez del autor al experimentar en su trabajo debut dentro de la narrativa extensa, pues más allá de lo anecdótico de diseñar una novela por entregas, a lo largo de varios meses y siguiendo la estructura de bitácora a tiempo real, con las ventajas correspondientes de intertextualidad y difusión masiva que permite Internet, R.R.B vincula lo mediático-tecnológico con su historia a fin de sacar provecho al máximo a las posibilidades narrativas de interacción con el lector; ya que fácilmente cualquier visitante podía con un simple comment tras la lectura, hacerse parte del proceso creativo e ingresar a la historia como cómplice del testimonio del protagonista, narrador-bloguero que confiesa su implicancia en los crímenes de Alto Hospicio día por medio y semana a semana a vista y paciencia de los internautas.

Este factor nos permite añadir algo indispensable respecto al traspaso del contenido de la obra desde la triple w al papel, la inclusión en el libro de numerosos comentarios de los seguidores en línea de la obra. El riesgo de Quimantú en este aspecto, es saludable para la narrativa nacional, sobre todo si damos a conocer que esta novela, constituye otro estreno, no menor, el nacimiento de la colección “Creando en-señas” de la histórica casa editora.

Quimantú busca con esta línea, abrir una veta y catálogo a fin de promover nuevos talentos y apuestas creativas en la literatura Chilena. Un buen paso en conjunto por parte del autor y su editorial, pues el texto con el cual uno llega profundamente a interactuar, goza de calidad y brío.


Alto Hospicio: un viaje al infierno de todos

Alto hospicio de R.R.B no es otra historia al uso sobre el norte grande, no es una oda gratuita a la pampa y el salitre, felizmente el escritor demuestra un increíble bagaje como lector y cinéfilo, además de gran valor y capacidad para asumir creativamente la apuesta total de mirar directo al abismo y enviar desde allí sondas que hablan a su destinatario de la otra cara de Chile y en especial del desierto con un rostro menos placentero y para nada romantizado; pulcro gracias al esplendor de la minería, el fragor de aquellos sufridos hombres de trabajo y los procesos histórico-sociales de hace dos siglos.

Rodrigo Ramos opta por explorar como un solitario viajero del delirio otra veta, los límites de lo fronterizo son su obsesión y ello se aprecia en todas las dimensiones de la novela, lo cual dota a esta de una gran riqueza en cuanto a estilo y diseño. La pieza en su origen multimedia se plantea como un mecanismo arriesgado que se comunica con sus posibles lectores a través de estrategias textuales que desafían ante todo, las convenciones de la ficción, al hacer como ya mencione, del receptor un cómplice de los hechos narrados, un silente vouyeur poniéndose de primera mano al tanto de las confesiones de una mente también fronteriza, una consciencia al límite de la sanidad a la cual se puede interpelar como narrador/bloguero siendo un lector/activo con un comment directo, minutos después de colgado un capítulo/post. La edición en papel recoge ese sentir al respetar las fechas y las opiniones tal cual se publicaron en reacción a la voz del protagonista que usa el medio electrónico para desahogar su ambivalente culpa, la que hora a hora, nos revela a un decadente y aplastado periodista radicado en el norte, fracasado en su primer matrimonio, lascivo y dedicado en su pasado inmediato a escribir notas sobre asesinos seriales famosos tales como Chikatilo o Garavito, columna apreciada por Julio Ceballos, y primera instancia para el nexo de ambos. El fanático acérrimo de Luis Dimas, se vuelve gracias a esas notas, chofer incondicional del decadente reportero demostrando que tras la fachada de prolijo taxista reposa un depredador en serie que cobraría la vida de numerosas jóvenes en Alto Hospicio, llegando a ser condenado y remitido a la prisión de Acha en Arica. El periodista por su parte que termina por convertirse en copiloto del viaje sangriento de Ceballos, justifica su grado de implicancia como testigo, incitador y encubridor de los violentos asesinatos, a través de la labor que realiza como periodista, pues al igual que un fotógrafo de NatGeo no está en sus manos intervenir ante las fuerzas de la naturaleza que privilegian la ley del más fuerte.

El abordar de esta manera el delicado tema que constituye una página negra en la historia policial y humana del país, sin atenuar la sordidez del caso, sin filtrar la oscuridad inherente del demencial submundo que duerme en alto hospicio, infame sexto mundo brutalizado por la indiferencia cruel y explotación del tercer mundo que es Iquique, Ramos Bañados, libera a la pieza de toda retórica y lugar común que tienden a parcializar el tema buscando dirigir las impresiones del lector hacia la conmoción a favor de las víctimas y el repudio total y satanización de un solo culpable; cuando el psicópata, más allá de ser impulsado por la sublimación personal de sus deseos, encuentra un contexto idílico para desarrollarse al amparo de la psicopatía social y morbosa, en que todos jugamos desde la acción y exceso de bulla al silencio y vista al lado, un rol sutil. Papel que R.R.B desnuda sin concesiones, mostrando los labiles pilares, otro borde frágil, frontera que horizontalmente nos balancea sobre un matadero y hecatombe que preferimos no ver, o dejar sepultado en la memoria; tal como dijo Bolaño en una de sus últimas entrevistas cuando le preguntaron qué consideraba era el infierno a lo cual él escritor respondió, es como Ciudad Juárez, que es nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos. A lo que se puede añadir además una frase del protagonista de Alto Hospicio para entender ese infierno latente y cotidiano que… “espera como los muertos, en lo más hondo del mar”.